Consideraciones previas a una aproximación marxista tavistockiana




Desde el psicoanálisis se puede entender que el comportamiento manifiesto es el reflejo no sólo de la voluntad de las personas, sino que el deseo inconsciente tendría también un papel determinante. Habría cadenas de determinaciones superpuestas entre múltiples factores psíquicos conscientes e inconscientes como causa del comportamiento de alguien. Algo parecido podemos decir sobre el funcionamiento de una sociedad, ya que lo que vemos en la superficie tiene una base económica pero hay también una superestructura (cultural, educativa, política, jurídica, etc), de modo que se da una cadena, o más bien, una red de determinaciones superpuestas, entre estas formaciones que generan, o son, la sociedad en acción.

Althusser, filósofo marxista, fue etiquetado como estructuralista. Lo cierto es que aportó una visión del marxismo que pretendía superar el determinismo mecanicista. Así, su estudio del papel de la ideología llenaba un vacío que había dejado la explicación de la superestructura como algo determinado por la estructura económica.


Marx y Engels pusieron el acento en las causas económicas y en cómo la resolución de las contradicciones del propio sistema económico lleva a ir superando etapas hacia el socialismo. Ese acento que pusieron los padres del materialismo histórico no excluye, como la propia militancia de estos autores demuestra, la importancia de la lucha ideológica. El esfuerzo político del marxismo, que decía que, hasta el momento, la filosofía había explicado el mundo pero el marxismo venía a cambiarlo, es lo que Althusser rescata de las garras del economicismo mecanicista.


Una manera de entender a las personas y las organizaciones es mirarlas desde una perspectiva que integre la sociología y la psicología. En esa línea, el marxismo y el psicoanálisis se han encontrado a lo largo de la historia para, mediante aproximaciones que tenían en cuenta la variedad de factores en complejas interacciones cruzadas, ofrecer explicaciones que iluminaran el funcionamiento del ser humano en el contexto social del momento.


Pero si antes he hablado de sociología y de psicología, ¿por qué ese salto al marxismo y al psicoanálisis? El motivo de priorizar ese sesgo se debe al deseo de sacar del ocultamiento a la lucha de clases y al inconsciente. Se dan mecanismos de reproducción tanto de lo social como de lo psíquico que operan mediante el ocultamiento de aspectos de sí. Para percibir cómo los conflictos de intereses entre grupos sociales (lucha de clases) y el inconsciente determinan lo que nos sucede, serán necesarios instrumentos teóricos. Además ambos enfoques tienen, en sus mejores versiones, la vocación práctica de intervención transformadora. Por tanto, marxismo y psicoanálisis son aquí un sesgo premeditado para privilegiar lo que en otros enfoques queda oculto e impide transformaciones profundas.


Lo que se compartirá aquí será la aproximación a una perspectiva integradora de marxismo y psicoanálisis en un esfuerzo por comprender, y tal vez contribuir a mejorar, el mundo. Casi nada.






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