Fantasma
Si nos hablan del fantasma, resonará en nosotr@s la idea de un ente espiritual que nos provoca miedo. Un fantasma recorre Europa, fue la metáfora que empleó Marx en el Manifiesto para referirse a la extensión del movimiento comunista a mediados del XIX y que provocaba gran temor. Temor tan justificado como privilegios atesorase el/la temeros@.
Hay en el covid19 algo de fantasmático, de inmaterial, pues no se ve pero se sabe que está por sus devastadores efectos. Estas versiones fantasmáticas referidas parecen condensarse hoy, y así aparecen movimientos que, del mismo modo que alertan del peligro rojo, se nutren del miedo al covid.
El fantasma se alimenta del miedo al covid, ya sea negándolo, ya sea atribuyendo su origen a enemigos en los que el peligro totalitario rojo resuena en su versión oriental contemporánea de capitalismo de estado. El discurso sobre el peligroso gobierno social comunista de España es una versión suave y local de este fenómeno.
En los tiempos que corren, es fácil funcionar desde supuestos emocionales básicos de Fuga Ataque, por los que para defendernos de la ansiedad de un peligro que escapa a nuestro control, como es el provocado por el virus covid19, construimos enemig@s human@s, a los que podemos atribuir intenciones malignas. Un/a enemig@ que nos engaña, nos ataca, … pero del que nos podemos en último término defender o luchar contra él/ella. Operar desde este supuesto básico es contraproducente para conseguir la tarea colectiva de superar esta etapa con el menor daño posible, mientras l@s especialistas se centran y avanzan en la tarea de crear defensas efectivas, como vacunas y tratamientos farmacológicos.
Tampoco resulta eficaz el ser tomad@s por supuestos emocionales básicos de Dependencia. Liderazgos políticos efectivos y centrados en la tarea de superar la pandemia y sus efectos, son necesarios, pero si ponemos toda la responsabilidad en l@s líderes/esas, eso nos aleja de conectar con nuestra propia capacidad, con nuestra autoridad y autoría en las consecuencias del covid en función de nuestro comportamiento. “El/la otr@ nos salvará” y “la culpa es del/de la otr@”, son dos caras del mismo discurso. Este discurso nos defiende de la ansiedad pero también nos aleja de la tarea colectiva primordial en estos momentos.
Tomar consciencia de cómo, de manera inconsciente, operan a través nuestro estos supuestos tendrá efectos positivos para centrarnos en la importante tarea colectiva en la que estamos.

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